jueves, 16 de junio de 2016

Oscuridad

¡Qué oscuridad tan etérea!
Qué fácil ha de volar.
Mi alma anhela refugiarse en ella,
Perderse tras las nieblas del mar,
Que se la ha de tragar...

¡Qué oscuridad tan etérea!
Refugio de mi dolor.
Me abandona con el alba,
Alumbra la ausencia de mi amor.

Qué oscuridad tan etérea,
Me obligas a retroceder hacia las sombras.

Quisiera perderme entre la bruma,
Para no pensarte jamás.
Y volver a llorar a solas,
El tiempo vano que no volverá.