viernes, 29 de julio de 2016

Rojo

Rojo desvaído, 
Rojo oxidado. 
Dueño de mis suspiros, 
Guardián de lo inesperado. 

Reacio a la dulzura, 
Te alejas hacia el ocaso. 
Eres niebla pura, 
Estás roto en pedazos. 

Marchitas mi ilusión, 
Como una manzana podrida. 
Desgarras mi razón, 
Me aferro a escondidas. 

Es cruel esta atracción, 
Que me empuja hacia el abismo. 
¿Sobrevivirá mi corazón, 
A todo tu cinismo? 

Vahído de mi fortaleza. 
Eres un sueño destrozado. 
Rival de mis flaquezas, 
Eres un cristal agrietado. 

Guerrero fiero y asustado, 
Usurpas la nobleza, 
Del que combate a los dados. 
Eres sangre vieja, 
En un corazón averiado. 

Tienes el alma rota, 
Posees la mente oscura, 
La rabia te desborda, 
Dueña de tu amargura. 

Te pierdes en la bruma, 
De oscuros escenarios. 
Te pierdes en la bruma, 
Tan lejos de lo ordinario. 

Desafías mi silencio, 
Rompes mis muros. 
Me enardeces por dentro, 
Eres fuego puro. 

Sangre y acero, 
Laberinto y coraza. 
Tú, rojo desvaído, 
Tú, llama que amenaza. 

Acunaré tu alma rota, 
Recogeré tus pedazos. 
Seré la llave, 
Seré el regazo. 

Rojo desvaído, 
Rojo oxidado. 
Tú, mi enemigo.
Tú, mi aliado. 


jueves, 28 de julio de 2016

¿Quién te hizo llorar?

Párpados velados en la noche fría.
El viento clamaba hacia el alma despierta.
¡Qué ansiosa aguardaba su esperada tormenta!

Rasguñaba la paz en calma,
Rechazaba el consuelo.
Era dulce e inocente.

Hielo y fuego fundido,
Irracionalmente improcedente,
Acunaba su corazón herido.

Como el sol en la nieve,
Como la nieve en el mar,
Como su alma en la sombra,
¿Quién la encontrará?

Oscuros pensamientos,
Dominaban su voluntad,
¿Qué oscuro destino te aguarda, muchacha?

¿Quién te hizo llorar?


lunes, 25 de julio de 2016

La maldición de la fe

Desearía no ser tan idealista, tan pesimista. Dejar de vivir en lo que anhelo, y más con los pies en el suelo. Tener esta estúpida fe en lo más hondo de mi alma, pues aunque el entorno es hostil y ya debería haberse extinguido hace tiempo, sigue ahí, arraigada como un clavo ardiendo.
Cada día espero aceptar el hecho de que no deseas mis ojos, sino mis labios; de que no buscas mi corazón, sólo mi cuerpo. 
Sí, no sé qué daría por extirpar de mí el acto involuntario de abrirme a cada pequeño deseo o muestra de afecto. 
Pues si ni siquiera la persona a la que estuviste unida desde los primeros segundos de tu existencia, es capaz de adivinar hasta dónde llega tu profundidad, hasta dónde alcanzan tus sombras, tus desvelos, tus miedos, o de entender todo el universo que supones... Entonces, ¿qué esperanza hay de que alguien más lo haga? 
Y ésa es la cruda realidad. Pero no queremos aceptarlo. Luchamos contra la soledad sin recordar que venimos solos a este mundo y que nos vamos solos de él. 
Dicen que somos libres, pero... ¿acaso podemos elegir lo que sentimos? ¿Podemos elegir lo que nos duele, lo que nos afecta? ¿Acaso no somos sólo frágiles títeres de las emociones?
A veces aceptamos el placer, conscientes del futuro dolor. Aceptamos esa felicidad escasa que luego no estará a la altura del daño, pero... siempre será mejor haber amado y haber perdido, que no haber amado... O al menos ésa es la excusa que nos damos. 
Mi verdad es sencillamente que no tenemos elección. Sucumbimos al laberinto emocional involuntario, incapaces de resistirnos a sentirnos vivos, a sentirnos acompañados... Aunque sea todo una mentira. 
Cómo me gustaría fluir en armonía, dejándome llevar por mis instintos y la corriente del azar. No dudar, no temer equivocarme, no temer arrepentirme, no temer al dolor. Ser hedonista, pues la vida es escasa y si no explotamos lo bueno, acabaremos sumidos en lo malo, día tras día... 
Ser egoísta, y no regalar mi cariño tan gratuitamente, pues está visto que lo que no cuesta no se valora; y que la lealtad y el apoyo, a veces reciben en recompensa traición y abandono. 
¡Ah, pero esta maldita fe tan odiosa, tan enemiga! No me deja aprender que no siempre encuentras una mano que te ayude a salir del fango, que no hay hombros incondicionales sobre los que llorar, que se valora más el exterior que el interior, y que no debes confiar en nadie, ni siquiera en ti misma, pues sin lugar a dudas, tu principal enemiga eres tú. 
Sí, tú. 
Es paradójico aceptar fe con dolor. Pero ahí sigue, ignorante, inocente, refulgente... como una niña que aguardará hasta que el frío destino se deslice por sus frágiles miembros y la haga pedazos. 
Y así, vacía y escarmentada, serás la voz de la sabiduría. 



miércoles, 20 de julio de 2016

Luna hermosa que indolente me observas...

Luna hermosa, que indolente me observas, 
Ambas nos miramos,
Y ambas nos compadecemos de mi pena. 

¡Qué grandeza desprendes desde allí en lo alto! 
Rodeada de terciopelo negro, 
Envuelta en velo blanco.

¡Tan pura y casta, y tan celestial! 
Hoy quiero ser solo tuya,
Perderme en tu inmensidad.

Disipa con tu halo puro,
Esta alma fogosa,
Este dolor profundo.
Enfría mi sangre,
Anula mi carne.

Quiero ser efímera y ligera,
Convertirme en suave niebla,
Fundirme con la arena.
Acariciada por tu mar en sombras,
Desvanecerme en tu desnudez etérea,
Elevarme como libre alondra,
Fría y eterna.

Confidente de pecados,
Testigo de pasiones,
Allí en lo alto alumbras,
Oscuras, mis pretensiones...

Luna hermosa que indolente me observas...


lunes, 18 de julio de 2016

Recuerdos

Abrí los ojos en el sueño del presente,
Observando la calma que precede a mi tempestad.
Mi interior se subleva y hay guerra en ciernes,
El cielo amenaza con diluviar.

Estoy aquí.
Aquí en un lapso eterno y repetitivo,
Atrapada en días que se extinguieron,
Se perdieron en un ayer ya vivido.

Y duele...
Duele saber que aun persisten como una huella,
Los recuerdos me persiguen,
Como fantasmas, mi tormenta.
Mi interior, una caverna,
Donde aun se evoca el ardor de un fuego extinguido, 
Donde aun sombras bailan prendiendo el recuerdo de lo vivido,
Trayéndome imágenes ya pasadas,
Que dibujan muecas y amargas miradas.

Se sacude el tiempo, 
Mis horas, mis días,
 Mi sangre, mi mundo...
Se remueven por el recuerdo, 
 Haciéndome descender a mi submundo.

Estoy atrapada. 
Atrapada en la añoranza de un tiempo ya pasado. 
Sucumbo a pensamientos,
Mi mente retrocede a momentos casi olvidados, 
Y con ella mi "ahora" se disuelve,
Me mantiene prisionera en un momento inexistente,
Torturándome con sentimientos ya caducados.

Pero se sienten igual,
Tan dulces,
A veces tan malos...
Mi alma da un giro,
De ciento ochenta grados.
Y a veces suspiro,
Tratando de sacudirme los pedazos,
De ese "fue" ya perdido,
De ese "quizás" olvidado...

El dolor me mantiene sumergida,
En un mar extenso,
De eternas heridas,
De dolor intenso.

Aun recuerdo lo amargo.
Y ese olvido no llega,
Me pierdo en la distancia,
Me hundo en el barro,
¡Agarra mi mano!
Mi alma se congela,
Me asfixio en vano.

Porque hace tiempo que eso ya no está,
Se ha ido,
Se ha largado...
¿Por qué no puedo yo,
Dejar el dolor a un lado?
¿Abriré alguna vez los ojos,

Sin despertar en el pasado?  


miércoles, 6 de julio de 2016

Solo frente al mar

Allí solo frente al mar, 
Aguarda una vana ilusión. 
Allá donde la ausencia duele más, 
Allá donde los recuerdos de mi corazón. 

Observa silencioso la batalla de las olas,
¿Acaso espera ansioso la batalla del adiós? 
Tanto espera que el hielo entumece sus horas, 
¡Qué inmortal es para él su dolor! 

Cuerpo mortal que sucumbe a la derrota, 
Susurro gélido del amargo rencor, 
Guardián de sombras de un pasado ya perdido, 
Añoranza de un cálido beso enemigo... 

Adicción, 
Él anhela templanza. 
Sucumbió, 
Necesitaba la esperanza. 

Para no decaer pasto de sus llamas, 
Para poder resurgir de entre su alma, 
Prisión marchita del amor que lo apresa, 
Cadenas oscuras del recuerdo que lo condena.

¡Caprichoso el destino que me llevó hasta tus brazos! 
Qué injusto me aleja ahora de ti, 
Elevo una súplica observando tu lugar en mi regazo, 
¡Mi cuerpo está tan ausente hoy de mí! 

Allí solo frente al mar, 
Aguarda una vana ilusión.
Allá donde el recuerdo duele más, 

Allá donde se desgarró... mi corazón.    


lunes, 4 de julio de 2016

Tiempo

El tiempo pasa,
Sendero sin termino 
Pero avanza. 
Pasan los segundos felices,
Pasan los momentos inolvidables, 
Pasan junto a las emociones intensas, 
Pasan...
El tiempo no perdona,
No hay fe en él. 
Te lo da y te lo quita todo, 
Te demuestra que no es eterno, 
Y al mismo tiempo... 

Que sí lo es.